Una mirada provocativa y femenina a la Mitología como fuente en la ciencia de la Antropología

Informe que María José presentó en la universidad de Psicología de la UNED, Centro Asociado de Sevilla en el curso académico 1998/1999

Juan José López y María José Martín

LÓPEZ, Juan José y MARTÍN, María José (1998 y 2004): Una mirada provocatica y femenina a la Mitología como fuente en la ciencia de la Antropología. (Sevilla, España). 7.211/98 (SE). Trabajo presentado en la UNED, Centro Asociado de Sevilla, curso académico 1998/1999 de Psicología. http://es.geocities.com/contraandrocentrismo/mjosemartin.html

RESUMEN: Juan José López y María José Martín realizan una pirueta intelectual sobre la interpretación de la prehistoria a la luz de la mitología a la que pretenden dar rango de fuente en contra de todas las opiniones oficiales. Es una obra académica donde se citan trabajos encargados como tareas por la cátedra (deberes), que son traídos por los pelos, y por tanto puede y debe obviarse su lectura (la de los trabajos citados a pie de página). Y sin embargo, a pesar de todo lo anterior, no deja de ser una sorprendente provocación en una serie de destellos que parecen más apuntes para posteriores desarrollos que hipótesis -y mucho menos tesis- para ser aceptadas. Absténganse los no feministas. De destacar la muerte como origen de la vida o el matrimonio como eficaz instrumento patriarcal que merece una inmediata demolición.

INTRODUCCIÓN

Como alumna incipiente en estas lides (1), y dispuesta a disciplinarme con una metodología rigurosamente científica, seguiré sabiamente el consejo que me dan mis profesores: de Malinowski, y de Kapplan y Manners, cuando me dicen que debo situarme en el lugar de los nativos(2) (de las mujeres, en mi caso) y que debo practicar la empatía (o verstehen)(3) con los grupos que son objeto del estudio, lo que significa, imagino, implicarme con mi sexo.

Sería un atrevimiento torpe, por mi parte, a estas alturas, manifestar mi estupor sobre el "paternalismo" vigente entre los académicos de la Antropología(4), así que no lo digo(5).

Vaya por delante que las siguientes referencias a la mitología lo son a la griega. Conviene alertar que, si bien nuestra excelsa cultura es de origen helénico, a los griegos les debemos también su doble pecado: uno, imponer el patriarcado sobre una cultura matrilineal secular en todo el Mediterráneo, renegando de sus propios ancestros, y el otro, denigrar al sexo femenino colonizado como causa de todos los males de la Humanidad, en un ajuste de cuentas histórico que demuestra la fuerza anterior de la mujer y su evidencia a juzgar por la violencia febril y patólogica con que las han venido humillando hasta el presente. Basten con los ejemplos de Eva y de Pandora. Hasta el mismo Hesíodo, en su manual de cómo plantar rábanos en primavera, aprovecha, como es su obligación, para soltar el exabrupto cuando menos viene a cuento: "quien confía en una mujer, ése confía en los ladrones"(6).

Dicho lo cual...

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(1) Primer curso de Psicología en la UNED, Centro Asociado de Sevilla, curso académico 1998/1999
(2) Malinowski, B., Introducción: objeto, método y finalidad de la investiga-ción (1922), LECTURAS DE ANTROPOLO-GIA,
(La cultura y las culturas) -de aquí en adelante LECTURAS...-, edics.UNED (1996), pág.150.
(3) Kapplan, D. (y R.A.Manners), Antropología, métodos y problemas en la formula-ción de teorías (1972), íbidem, pág.44.
(4) Con estos bueyes aramos, y no nos bastará con lamentarnos. Y mejor me irá no citando al propio autor de uno de los textos oficiales de esta asignatura quien, después de dedicar cuatro páginas completas a demostrar que el huevo tuvo que ser anterior a la gallina -o sea, a rebatir el "creacionis-mo científico" (sic), que pretende que el hombre fue creado por un dios a su imagen y semejanza en un día de un mes concreto del año 4.004 a.d.n.e. a las 5 (más o menos) p.m.-, ensalza penosamente la abyección y la mentira piadosa como virtudes excelsas y eficaces -femeninas, por supuesto-, como lo confirma el "caso Lupita", o coloca a la mujer en su lugar, el que le corresponde, el del más débil, como demuestran irrefutablemente las marcas de atletismo en las Olimpiadas (sic de nuevo, no es culpa mía, de verdad que lo lamento), vide Harris, M., Introducción a la Antropología General, edics.Alianza (1994), págs. 41/46, 467 y 468.
(5) ... máxime teniendo en cuenta que este trabajo es sólo una tarea escolar y no una tesis sobre la materia, aparte del peligro que supone que trabajos "académicos" transciendan su supuesto hermetismo esterilizado para afectar a los cuadros jerárquicos o a la sociedad, por más que la crítica fuera constructiva, como le ocurrió, por ejemplo, a nuestro amigo y colega J.Spradley, véase Jaleo en la celda. Ética en el trabajo de campo urba-no (1967), en LECTURAS..., págs.199/216.
(6) Hesiodo, Teogonía: los Trabajos y los Días, edics.Alianza (1990), pág.80, versíc.376.

... puede ser artístico, pero no científico, lo que no se puede contrastar. Y como los mitos(7) relatan hechos, valores, que por su antigüedad en su mayoría no resultan contrastables, se les tilda de "no-científicos" y, al hacerlo así, se comete el error de ignorarlos, al tiempo que se rechaza cualquier hipótesis, por fecunda que sea, por el mero hecho de basarse en terreno tan superficial para la ciencia como es el de los mitos. Cuando lo sensato, y sobre todo útil, sería interpretarlos, dejarnos fascinar por sus relatos y arriesgar desde ellos hipótesis que nos podrían orientar en nuestros escarceos, palos de ciego(8), sobre nuestra evolución cultural en sus orígenes, sin perjuicio de que tales hipótesis no pudieran considerarse científicas hasta tanto no se pudieran contrastar. Si así fuera, otro gallo nos cantara, como en las líneas que siguen se intentará provocar(9).

M.Harris opina que la filiación matrilineal jamás ha implicado un matriarcado en la historia de la humanidad(10). Lo cual no se sostiene si se acepta que la matrili-nealidad, antes del patriarcado, además de un sistema de filiación era inevitablemente un canal de la herencia del acervo cultural, recogido en sus mitos y en sus rituales, y sólo podría gobernar quien tuviera estas claves de supervivencia. La custodia y transmisión de estos valores (la experiencia acumulada de los antepasados) obligaba sin duda a organizar y gobernar, de un modo tan natural que es posible que ellas mismas no se percataran. Este es el empeño de estas páginas. Incluso pueden sugerirse fechas: conocemos la llegada a Grecia de los valores patriarcales con los dorios alrededor del 2.000 a.d.n.e., aunque les costó más de un milenio imponerse en todo el Mediterrá-neo. Y fijando la línea de partida en el momento en que fuimos capaces de ejercer cierta capacidad de abstracción -con la inhumación de los cadáveres, por ejemplo, que revela la creación del primero de los mitos: el del eterno retorno, en el año 200.000 como mínimo-, si así fuera, el varón ha venido gobernando un 4.000/200.000, esto es un 2% del total de nuestros tiempos. Y hay que ver cómo gallean.

Dos son los temas que, a título de ejemplo, pretendo comentar, utilizando los mitos como fuente: uno, la institución de la matrilineali-dad, sistema de filiación que implicaba un matriarcado antes de la llegada de la cultura patriarcal, a pesar de la cual aún sigue vigente como sistema de filiación en numerosas tribus primitivas; y el otro, la evolución del tholo (tumba griega en el vientre de la madre Tierra) a palacio sacrificial y luego templo, en paralelo con el cambio de la magia en su contrario (la religión), al tiempo y como efecto de la sustitución de la matrilinealidad por el nuevo, reciente, patriarcado. Y todo ello con los mitos de guía y como fuente. Las consecuencias de prestar oído a esta osadía no se harían esperar, pues su aceptación haría tambalearse algunas tesis y puntos de partida ampliamente aceptadas en la actualidad(11).

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(7) El mito es mucho más que la leyenda: acervo cultural, guía de supervivencia por acumulación de la experiencia (espíritu totémico de los ancestros), derecho/moral/historia, memoria histórica, señas de identidad.
(8) Si el patriarcado (griego, del cual "descendemos") data de 4.000 años más o menos, si el sonido articulado no se remonta a mucho más del 100.000, y nuestros genes como "humanos" provienen de dos millones de años como mínimo -trazando la línea a partir del Homo Erectus/Ergaster-, "los conocimientos sobre el vasto período (de nuestros orígenes) variarán profundamente en los próximos años", como afirma B.Kee-sing, en Teorías de la cultu-ra (1974), LECTURAS..., pág.53.
(9) Adelantemos tres temas cuya aclaración obligará a rehacer muchas hipótesis: 1: entre los primitivos el espíritu es malo, siempre malo; 2: en los mitos el "padre" no es tal ni el hijo lo es por el hecho de que le suceda, como el contexto patriarcal fuerza erróneamente a interpretar, y 3: los rituales mágicos no son religiosos sino todo lo contrario, como luego se verá.
(10) Harris, M., op.c., pág. 461.
(11) Como botón de muestra, la semejanza de los pinzamientos en el pene (ceremonias agrícolas de fecundidad) en los ritos mediterráneos de Atis o Adonis y en los sacrificios mayas -junto con la evidencia contrastable de la estructura de las pirámides, el trabajo del bronce, los mitos, etc., anteriores al año 3.000 y luego el brusco corte, con la consiguiente ausencia de la rueda, el hierro o el arco de medio punto, en el continente americano, a partir de dicha fecha- demuestra una continua difusión de la cultura mediterránea en la cultura americana, justo hasta el año 3.000, más o menos, en que el estrecho de Bering se descongela, a pesar de la gratuita unanimidad, a mi entender extraña y poco rigurosa, sobre la autoctonía de la cultura americana en paralelo con la nuestra, con los mismísimos señores A.Toynbe o M.Harris a la cabeza, y sin que nadie, al parecer, se atreva a discutirlo.

1. La MATRILINEALIDAD (repetimos: no sólo como filiación sino como canal de la herencia del acervo cultural que, al incluir los mitos, implica el ejercicio de la autoridad) no es solamente un hecho, una realidad reiterada en los mitos (por más que desde filólogos como A.García-Calvo hasta el propio C.Lèvi-Strauss(12), pasando por la gran mayoría de los antropólo-gos, se dé por supuesta la relación de pareja monogámica, con papel relevante del varón, desde los tiempos más remotos), sino que debería ser un axioma, por su necesidad, de sentido común, como ahora se verá:

1.1. Las largas ausencias del varón, cazador bajo el sol del mediodía, para evitar competir con otros depredadores, según la hipótesis de Fiatkwoski(13) -con la consiguiente duplicación de la masa cerebral, caída del pelo corporal por el desarrollo de las glándulas sudoríparas, con las que conseguimos la caza mayor por agotamiento de las presas, exhaustas tras ininterrumpida persecución en grupo desde el Homo Erectus-, tan largas ausencias habrían dejado expuesto a todos los peligros a su grupo si las que permanecían en él, las madres con las crías, no lo hubieran sabido gobernar, no lo hubieran podido gobernar, no lo hubieran, de hecho, gobernado. Y digo bien, madres, organizadas en grupos ya que, "dado el período de dependencia infantil (humano, hablando del Homo Ergaster) más prolongado que en los antropomorfos, difícilmente una madre podría hacerse cargo, ella sola, de varias crías al mismo tiempo"(14).

1.2. La ignorancia del varón sobre la relación entre el parto y la cópula, desconocida hasta recientemente (no más allá del magdaleniense), de lo que los mitos dejan continua constancia haciendo de Bóreas (el Viento del Norte) y del agua los fecundadores de la mujer (los genitales de las hembras humanas y animales se exponían hacia el norte para quedar embarazadas), no pudieron ni siquiera dar pie a la posibilidad de filiaciones patrilineales durante millones de años, al desconocerse el papel del varón en la progenie, por más que se quisiera utilizar el término "padre" no como progenitor sino en el sentido de protector y aportador de la caza a los "hijos de la hembra", vocablo que en todo caso induciría inútilmente a confusión.

1.3. La indiscutida práctica, desde remotos orígenes, de la exogamia, unánimemente admitida cualesquiera que fueren los motivos -biológicos, ecónomicos, políticos- que la expliquen, en el mito convierte al varón en extraño de la tribu territorialmente aglutinada por las madres y las crías. Por sólo citar un ejemplo, los siete primeros reyes de Roma, desde Rómulo y Remo, según nos informan muy creíblemente los mitos, los siete primeros reyes de Roma fueron extranjeros. (Como lo será Edipo vivo, en Tebas, y luego muerto, como protector de Atenas. O Aquiles, mirmidón, del totem de la hormiga en Egina, convertido en rey-caballo en Tesalia. Y así todos, absolutamente todos). Extraños a una cultura que, según Lèvi-Strauss, no es sino un mundo de "símbolos compartidos".

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(12) Lèvi-Strauss, C., La familia (1956), en LECTURAS..., pág.296, asume limpiamente el prejuicio de los orígenes remotos de la familia monogámica para inmediatamente, en el mismo trabajo citado, reconocer "excepciones" (que son más bien restos genuinos de tradiciones seculares) en número tal que más bien parecen ser ellas la mayoría: así, el "nayar" de la India, los "toda" en el Tibet y Nepal, los "tupi-kawahik" del centro de Brasil, las amazonas sudamericanas "nambikwara", el Perú precolombino, los "iroqueses" y los "hopi" de Arizona o los indios de la costa noroeste en América del Norte, los "chukchee" de Siberia, la tribu "emerillon" de la Guayana, el antiguo Egipto, los "tiv" africanos, los "ndembu" de Zambía, los "ashanti" del Sahara, los nativos de Nueva Guinea, numerosas tribus de la Polinesia, incluso los "trobriandeses" de las islas del Pacífico Occidental, y en Australia los "wunam-bal", y tantos otros más, a pesar de la evidente influencia de nuestra civilización occidental en las culturas tribales, pues como dice E.Schwimmer, E. en Religión y cultura. El mito y sus conexiones (1982), LECTURAS... pág.607, "el misionero, el terrateniente y el soldado (añádanse el turista y las multinacionales), por más que crean estar en desacuerdo entre sí, contribuyen por igual al proceso de dominación colonial de sus metrópolis". Cierto amigo mío en la selva venezolana fue recibido por un jefe indio genuino... que acababa de firmar una segunda hipoteca en la compra de un apartamento en Caracas.
(13) Harris, M., op.c.,, pág.116.
(14) Arsuaga, J.L. (y otro), La Especie Elegida (Proyecto Atapuerca), edics.Temas de Hoy (1998), pág.217.

Pues bien, el extranjero, por más que se quiera especular sobre su adaptación al nuevo medio que le acoge -para lo cual ha der ser adoptado mediante rituales que incluyen el paso a gatas por debajo de las piernas de la representante de las madres de la tribu, o mediante el bautismo, simulando un nuevo parto al "romper aguas" dentro de la tribu-, el extranjero ni conoce la lengua de su nueva familia, ni sus mitos, ni sus derechos ni sus obligaciones, ¿cómo entonces se le puede presumir tan gratuitamente capacidad de gobernar?, suposición ésta incontrovertida, pero tal vez explicable por la miopía intelectual de una clase antropológica científica tradicionalmente poco dispuesta a interpretar instituciones arcaicas fuera del contexto patriarcal en que sigue inmersa.

1.4. La maldición bíblica que arrojó del paraíso a Adán y Eva fue acompañada de un eficaz lenitivo: el poder de dar nombres a las cosas. Poder que nos daría el dominio sobre todas las cosas. Poder que las madres se encargaron de desarrollar.

Desconocemos el nombre real de la ciudad de "Roma", que sólo conocían los Sumos Sacerdotes y que supieron dejar de desvelar. Nada hace más vulnerable al individuo que el conocimiento de su nombre por extraños. Evans-Pritchard sabe algo de ello y Peacock lo cuenta cuando habla del trabajo de campo de aquél con los nuer en Africa(15). El motivo es que el nombre, que la madre guardará en secreto nunca desvelado -para proteger al nacido a quien le da un segundo nombre por el cual pueda atender-, como su pelo, su imagen, sus uñas, su huella sobre el suelo al andar(16) o la sombra que proyectamos bajo el sol, son elementos del individuo que como tales forman parte de su espíritu que cualquiera por magia de contacto, o mimética, podría utilizar para dañarle. Siendo así, la madre tendría que eliminar de su lenguaje la palabra con que denominó a su hijo (nombres comunes, normalmente), si no quería que cualquiera que pudiera utilizarla, en cualquier otro contexto, fuera contaminado por el espíritu de quien lo poseyó, después de muerto.

Simple cuestión de magia. Con la magia el ser humano consiguió su dignidad y la eficacia(17), ¿cómo, si no, nos habríamos atrevido a cazar un bisonte?, si no lo hubiéramos cazado antes en pintura (su espíritu), haciendo así posible convertir la utopía en realidad, tal fue el entusiasmo y el grado de autoestima que la magia impregnó en nuestro primitivo y apocado espíritu animista.

La sustitución de los nombres por las madres, tabuando aquéllos con que denominaron al hijo fallecido, con el fin de evitar que cualquiera pudiera utilizarlos y ser dañado por el espíritu del muerto, tuvo, pues, que ser continua y controlada. La renovación consiguiente del vocabulario tuvo que obligar a un desarrollo del lenguaje como ahora no podemos ni siquiera imaginar.

Y el tremendo poder sobre este tema, poner nombres, lo tenían las madres! Y ya sabemos que el pensamiento (el juicio, raciocinio, no la simple abstracción) sólo fue posible después de poner nombres a las cosas. Nada "existe" si no tiene antes un nombre con el que poder reconocerlo(18). En principio fue el Verbo (logos hablado).

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(15) Peacock, J.L., Método (1986), en LECTURAS..., pág.155.
(16) Homero define en La Ilíada a los dioses como aquéllos que no dejan huellas al pasar. Recordemos a Clitemnestra alfombrando el suelo para luego, sobre él, sacrificar a su marido, el rey Agamenón; o a Jasón, preocupado por haber perdido su sandalia; podemos contemplar la huella de Mahoma como santa reliquia en un célebre museo de Estambul, o la aversión de los nativos de culturas primitivas ante una cámara de fotos, o ver en nuestro tiempo a grandes personajes protegidos bajo palio, para no proyectar sombra, y sobre parihuelas, para no dejar huellas al andar, pues ello los haría vulnerables.
(17) Estudios magníficos sobre el papel de la magia, y sus prácticas en la evolución del ser humano, pueden verse en Malinowski, B, Magia, Ciencia, Religión, edics.Ariel (1982), en cuya pág. 15 califica de "gran Código de la magia" a la obra La Rama Dorada de Sir J.G.Frazer. La magia de contacto explica, por ejemplo, la tradición judía de no mezclar en nuestro estómago la comida de leche y la de carne: la vaca viva podría ser dañada por el espíritu del animal muerto cuya carne hemos comido. O el vudú, o el brebaje con cabellos de la amada. Los asentamientos eran protegidos por un cordón de cabezas de sus ancestros -reyes sagrados-, enterradas alrededor del territorio para defenderlo (como un arco voltaico) de intrusiones de extraños, motivo por el cual el novio todavía introduce en su habitat a la novia cogiéndola en brazos para evitar que toque el suelo en el linde de su propio territorio y así no sufra daño. O se arrojan a la novia granos de arroz para que, por magia de contacto, sea fecunda. Mediante magia mimética ataremos una hormiga a un palo para que, cuantas más vueltas dé intentando alejarse, tanto más se acerque al centro, y así conseguiremos que vuelva con nosotros alguien que se ha ido.

1.5. Si la magia fue una actitud de "¡basta ya!"(19) ante los daimones (fuerzas naturales) que puso en pie de guerra al ser humano en su defensa contra la agresión, primero de los cataclismos y otros peligros de la naturaleza y posteriormente de cualquiera que pudiera hacernos daño, el primer instrumento fue medirlos, para poder controlarlos, predecirlos. Y entre los primeros, el calendario, hace 40.000 años. Me refiero a instrumentos mentales inventados por el hombre, por lo que aquí descartamos otros instrumentos materiales como el tallado de piedras o el control del fuego.

Pero con el más simple calendario dominamos nada menos que el tiempo y el espacio. Un recorrido espacial estaba a "x" lunas (temporales) de viaje. Un solsticio (temporal) se situaba en el horizonte en un punto del espacio determinable mediante menhires extremos que servían de referencia. Cien lunas (períodos lunares) equivalen a ocho años, medida difícil de utilizar. Por ello se utilizó el "año" de cuatro años (por Olimpiadas), cuyo número de lunas, 50, les sirve a los mitos para situarnos en épocas de calendario lunar, esto es, de tribus matrilineales (por contraposición al patriarcado que se inicia con el calendario solar)(20). Pues bien, en nuestros templos todavía se representa a la divina Madre con la luna a sus pies, como claro atributo de su sexo. Y es natural que fuera la mujer la que usara el calendario y la consiguiente actividad de predicción (la pitón-isa de Delfos antes de ser desahucia-da por Apolo), pues tales instituciones sólo podían desarrollarse por quienes, con su continua presencia y desvelo, daban estabilidad a las instituciones de la tribu.

1.6. Y, como no podía ser de otra manera, fué también la mujer la primera que practicó la medicina (por añadir algo concreto, pues si admitimos que tuvo que hacerlo todo, resulta innnecesario reafirmarlo por parcelas). Y si no, ¡cómo se explica que en medio del santuario de la medicina griega, Epidauro, en pleno centro se halle un tholo, la entrada al vientre de la madre Tierra! Pues porque todas las culturas colonizadoras ejercen sus valores sobre la infraestructu-ra, física o moral, de la colonizada(21). Y en Epídavros, señores, se ejerció la medicina desde muchos tiempos antes, presididos por el tholo en pleno centro del mismo santuario.

La arcaica medicina practicada con hierbas medicinales, junto con la música y el sueño, fue homeopática. (La moderna medicina de fármacos para curar resulta sospecho-sa frente a la "preventiva" cuya práctica más eficaz sigue siendo la homeopática: vacunas). El primer veneno antídoto (homeopático) de la serpiente convirtió a este animal en respetado y sagrado en todas las culturas, en tal grado que sólo así se explica su denostación y asco provocado por la nueva cultura patriarcal. Pues bien, en nuestros templos hoy día todavía se representa a la divina Madre con la serpiente a sus pies, como claro atributo de su sexo, aunque tergiversada por la censura patriarcal que la culpa falazmente de ser el origen de todos nuestros males.

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(18) Sapir, E., Definición del lenguaje (1921), en LECTURAS... pág.225. La realidad de una cultura la expresa su lenguaje, pues la complejidad de lo que "existe" se manifiesta en la complejidad de los vocablos creados a tal fin. Así los masais tienen una sola palabra para denominar a la "mujer" y muchas para las vacas, o los "tupi" brasileños llaman al loro de múltiples maneras, animal que nosotros conocemos con el genérico de "loro", desconocido para ellos, véase Harris, M., op.c., pág.171.
(19) O ¡non serviam!, de Luz(i)fer, o de Prometeo, desafiando en postura arrogante y erguida a los Cielos y a la Tierra. Nada que ver con su contrario, la religión, donde el hombre se humilla para que Otro le saque las castañas del fuego. Prueba de ello es que las religiones han perseguido con singular saña a las prácticas de magia. NO SE PUEDEN CONFUNDIR RELIGIÓN Y PRÁCTICAS MÁGICAS, más aún, son diametralmente opuestas. Volveremos sobre el tema.
(20) Hécate, la Luna, en griego significa 100. También es "luna" Selene-Hellena (Grecia). Y 50 son las "sacerdoti-sas" representantes de la Madre Tierra, 50 las danaides que trajeron de Egipto la técnica de pozos, 50 los perros de Acteón cazador que es devorado por ellos como ciervo-Acteón (en clara alusión teriomórfica a su totem animal), 50 los coitos de Héracles en una sola noche (¡y Héracles era dorio, que llegó al Mediterráneo en el año 2.000!), y 50 los hijos de Príamo, rey de Troya (¡y Troya fue tomada en el año 1.185!), dejándonos con este dato críptico constancia de restos y de rastros de contexto matrilineal en las muy recientes historias de que dan cuenta los mitos.
(21) Una muestra esperpéntica de colonización de mitos asumidos de los colonizados es la fiesta de Hipólito, el 18 de agosto, hijastro de Fedra e hijo de Teseo, homosexual que muere a los pies de sus caballos, y que estuvo incluido en el santoral católico como San Hipólito, el 18 de agosto, mártir muerto a los pies de los caballos, aunque ya ha sido excluido, por no citar el solsticio del 24 de diciembre, o el propio ágape totémico de la eucaristía, y tantos otros que sería farragoso recordar.

La Atenas de Palas, cuyo totem ancestral había sido la serpiente, en el siglo de Pericles era representada todavía por un animal, la lechuza, aunque antes fue cabra (la piel de origen libio, la égida, que otorgaba a la diosa su eterna juventud). Por otra parte, la serpiente (también representada en el caduceo de Hermes ¡y que aún persiste en el logotipo de nuestras farmacias!), procedente como todo lo vivo del subsuelo, con sus periódicos cambios de camisa simbolizaba el eterno retorno...

1.7. ...el eterno retorno..., ¿hay mito más repetido en todas las culturas ni más femenino que el eterno retorno?, la serpiente-dragón que se muerde la cola.

Del subsuelo de la tierra surge la vida. Pero el árbol y la mata no vivirían si antes no hubiera muerto la semilla que da origen a esa vida. Es la noche la que precede al día, y así lo dice Homero en la Ilíada, la Muerte la que precede a la Vida. Novare aut perire es más que un simple cambio, es perecer previamente si se quiere nacer. Del vientre de la madre (Tierra) surge la vida y al vientre (tholo) de la tierra devolvemos los cuerpos de los muertos para que puedan dar origen a una nueva vida. Si inhumamos nuestros cadáveres desde hace más de 200.000 años, repetimos, ya entonces conseguimos la magnífica abstracción -llamémosle por su nombre: mito- del eterno retorno.

El eterno retorno transciende de su origen vegetal para explicar los ciclos temporales. Cuando el sol llega al solsticio de invierno hay que forzarle (¿cómo? cómo ha de ser, por la magia) a retornar por su mismo recorrido anterior del horizonte. El titánico rito/mito de Ixión, presente en muchas culturas, en el que se hace rodar un aro de fuego (el sol) por la ladera de un monte a fin de obligar al mismísimo sol a imitar su recorrido de retorno, para que así, después del invierno vuelva siempre el verano, parece que tuvo éxito, a fe que lo consiguieron, y gracias a la magia de nuestros ancestros, las estaciones pudieron repetir cada año su eterno retorno, de lo cual todavía seguimos disfrutando (¡hay que ver la de cosas que se hacían en tiempos de mi madre!, ¿quién se atrevería a decir que los mitos no son más que relatos de cuentos?) Y nosotros buscando nuestras raíces, o diseñando nuestro árbol genealógico.

Los triángulos encontrados entre restos arquelógicos en dólmenes y otras excavaciones tienen funciones mágicas (agrícolas, de fertilidad). La delta griega, D, el triángulo, es el símbolo por excelencia femenino, y su significado es demiúrgico: creador (y para remacharlo, mediante la observación de los pájaros, la madre-augur podría predecir -¡y con ello "provocar"!- la llegada de las nuevas floraciones, al ver llegar las aves ¡en formaciones triangula-res!, por asociación). Es fácil derivar este signo D, el trángulo, del pubis de la madre, del que surge la vida en cada alumbra-miento (dar a luz: salir del oscuro vientre), aunque alguna religión lo utilice para representar a una Trinidad, de origen sospechosamente triangular. Si se quiere que un campo dé una buena cosecha, plántense en él figuras triangulares y por arte de la magia de contacto y mimética, ya verá qué bien le irá. Las 125 Venus embarazadas del gravetiense, de hace 30.000 años, triangulares, dan fe de la inducción a fecundar la tierra con instrumentos femeninos que ignoran el concurso del varón(22). La magia funciona por asociaciones. Y ya que hablamos del triángulo, expliquemos que los griegos conocían tres números -no dos, como nosotros-: el singular, el dual y el plural, correspondientes a los números 1, 2 y 3. Dos no es singular pero tampoco es plural, pues, remachando el léxico de Lèvi-Strauss, el griego no concebía ningún concepto sin su contrario, ni nada es bello o mayor si no hubiera un feo o menor. "Tres" significa "plural", remontándonos a tiempos en que aún no habíamos realizado el tremendo esfuerzo intelectual que implicó superar el número 4(23).

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(22) En los ritos mediterráneos de Atis y Adonis son los genitales masculinos los que se arrojan a los surcos, lo que nos informa de que entonces ya sí conocían la función del pene en la procreación. Príapo -pene- porta la hoz para las cosechas.
(23) Ifrah, G., Historia Universal de los Números (Cifras), edics. Espasa (1997), págs.20 y ss. Empezamos hace ya 40.000 años a contar con los dedos: dígitos (dáctilos) y coribantes, bajo la batuta de Príapo, forman el séquito de Gea. El origen del ábaco es el montón de guijarros (conocidos como "hermes", el dios griego de los números, "calculus" significa guijarro, los amilhadoiros gallegos se amontonaban a lo largo del Camino de Santiago), montones que formaban los que se iban dejando un guijarro cada uno: a la vuelta cada uno recogía una de las piedras y las que quedaban era el número de los que no habían regresado, pero ¿quién sino las madres se quedaban para vigilarlos y poder luego contarlos?

Y tres (muchas, muchas, infinitas, tantas como realidades quepan, como necesidades aparezcan) será el número de la madre Tierra, pues en número de 3 (más adelante 9, 3x3) se manifestará en todas sus epifanías: tres eran la Gracias, tres las Musas, tres las Estaciones, tras las Horas, tres las Grises, tres las Harpías, tres las cabezas de la Hidra..., como tres serán las veces, tres-tres-tres, que Héracles llama a su desaparecido efebo Hilas para conjurar su peligro de muerte.

Lo que de un modo erróneo, pero que aceptaremos para hacernos entender, llaman poli-teísmo, en contraposi-ción del monoteísmo patriarcal, aunque el término correcto sería el de polimorfismo en las manifestaciones de la diosa(24). Pues el poli-teísmo es tan propio de la época "pagana", matrilineal, como el monoteísmo -monógamo, monocorde, monótono, mono/todo- lo será de la cultura patriarcal, como veremos al tratar de religión.

La madre-Tierra, pues, era triple, tres-tres-tres, MADRE-VIEJA/MAGA-DONCELLA. Y como hoy ya sabemos contar más, "muchas" no se dice "tres" sino más de 3.000 advocaciones de la Virgen María, MADRE de Dios, solamente en España, y hasta las hay de diferente color.

Pues bien, si los ritos de nacimiento y muerte(25) (perdón, de muerte y de nacimiento) eran función, atributos, de las madres, y prueba de ello es que siguieron siéndolo en tiempos patriarcales, ¿qué podía quedar fuera de su jurisdicción? Mitos, nombres, pues, y magia y el calendario, y asambleas y tribunales, y añádanse más funciones, todas las que se quieran, eran propias de las madres, y así nos lo enseñan los mitos... sencillamente porque no podía ser de otra manera.

Y ya basta. Que tanto hurgar buscando las parcelas de funciones de las madres nos convierte en sospechosos de dudar de nuestro aserto general.

Y así estaban las cosas. Y así fueron, como siempre lo habían sido. Hasta que un día cambió...

...y he aquí que un resplandor celestial varonil se cernía amenazador por la derecha usurpando, para empezar, dos funciones, la magia para la caza y el calendario solar después, en un golpe de estado que..., pero ésa es otra historia que merece trato "aparte", no sea que se contagie por magia de contacto.

2. El PATRIARCADO reciente se inserta en un proceso que va del sacrificio a la ciencia, del tholo al templo, de la magia teriomórfica a la razón lógica, del rito a la religión, del calendario lunar al solar, de los mitos a las leyes, de la tribu consanguínea a la ciudad territorial. Y mediante un instrumento, el matrimonio, que si el varón no lo inventó, bien lo supo aprovechar.

No acierta Lèvi-Strauss cuando afirma, y con cierta razón, que no ha ocurrido nada digno de mención en la historia humana después de la gran revolución neolítica realizada con la agricultura intensiva tras su domesticación(26). Ocurrió algo importante, el cambio de estructura tribal femenina a otra de carácter patriarcal.

Si cuando antes hablamos de los mitos dijimos que nos referíamos a los griegos, al hablar ahora de colonización de la cultura matrilineal por otra patriarcal hay que señalar que nos referimos a las culturas mediterráneas, que es lo que conocemos. Evidencias tenemos de las mismas, y en especial de Samos, Lesbos, Creta, Libia, Baleares...(27).

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(24) Diosas (término olímpico), no en sentido religioso, sino iconos con funciones mágicas mediante rituales celebrados por "sacerdotisas" (de nuevo un término erróneo por deberse a un contexto patriarcal), ritos que luego pasarán a atribuciones del chamán con motivo de la caza, función propia del varón desde tiempo secular.
(25) Evans-Pritchard, E., en Teorías de la religión primitiva, edics.Siglo XXI (1984), pág.178, constata que "los ritos tienen lugar en ocasiones ceremoniales en las que el status se confirma, tal como el nacimiento, iniciación, matrimonio o la muerte".
(26) Lèvi-Strauss, C., Raza e Historia, en LECTURAS..., pág.115.
(27) Véase R.Graves, Los Mitos Griegos, edics.Alianza Editorial (1989). La Madre Tierra residía en el Tár-tar-o ("oeste-de-Occidente",- ¿estaba en Canarias el Jardín de las Hespérides? desde allí Orión persigue a las atlántidas Vispérides-Pléyades).

La fecha y el lugar de la colonización del Mediterráneo, recordamos, son el segundo milenio a.d.n.e con la entrada de los dorios indoeuropeos en Grecia en el 2.000 (el caudillaje y la ciudad amurrallada ya se conocían más de mil años antes en Asia Menor). La simbiosis entre las dos culturas sufrió un proceso de otros mil años, con especial virulencia entre los años 1.100/800(28), alcanzando su apogeo entre los jonios de Atenas y de la costa de Anatolia en el siglo IV de Pericles, donde explotan el arte y la filosofía, y con ésta la ciencia y la tecnología. Los dorios traían consigo el calendario solar, más preciso que el lunar, lo que les permitía predecir(29) (y así "provo-car") las lluvias (30), y sus lanzas de hierro se impusieron a las lanzas de bronce de los nativos pelasgos.

La luz celestial doria del día se impondrá a las sombras de la noche terrenal mediterránea, la lógica a la magia (no del todo todavía), la convivencia territorial (demos) a la tribu consanguínea matrilineal. El roble indoeuropeo de Zeus, más alto que la encina mediterránea de Hera, atrae mejor los rayos y es por tanto mejor fuente del fuego controlado, y ello le ayudará a desahuciarla de su secular santuario en Dodona. Los nuevos dioses (valores) serán llamados uránidas (celestiales), y su mejor representante terrenal sera Héracles, el gran héroe dorio solar cuyos doce trabajos tendrán como objetivo principal borrar de la faz de la tierra las tradiciones matrilineales, en un periplo lleno de contradiccio-nes (sus hazañas se contarán con números 12 solares, y lunares como el 50 y el 3).

En cuanto a la vieja "diosa" las instrucciones son claras: del infundio al exterminio. El subsuelo de la tierra es negro, sin luz, y se encuentra a la izquierda, mejor dicho, en lo siniestro, en occidente (Tártaro, tar-tar, al "oeste del oeste"). Cuando el viejo sistema, el de siempre, fue colonizado por el nuevo patriarcado, utilizando los contrastes binarios comprobaremos que en los opuestos: Femenino/mas-culino, la Madre/el padre, la Noche/el día, la Muerte/lo vivo, la Siniestra/lo derecho, la Oscuridad/el resplandor, la Tierra/el cielo, la Luna/el sol, la Serpiente/el águila, Naturaleza/cultu-ra, la Magia/¿la?(31) Razón..., los términos de la izquierda han sido denostados de siniestros, repugnantes, debiendo ser domeñados o ignorados por evidentes razones de salud pública. (Ni Artemisa puede permanecer con Hipólito cuando le llega la hora de la muerte, ni en la isla de Delos -cuna de Apolo, máximo representante de la nueva cultura patriarcal, protector de la salud y de la medicina- jamás se permitía que nadie enfermara y mucho menos muriera)

Sirva como ejemplo éste sobre la infamante y falaz censura patriarcal contra todas las instituciones, rituales y creencias que lo fueron en los tiempos anteriores, con una eficacia tal que seguimos admitiéndolos sin criticar: las tres "diosas" de los vientos son bellísimas, tanto que su padre se llamaba Maravillas (Taumante). Una de ellas, Iris, se nos muestra en un arco celestial cuando llueve haciendo sol. Imaginen las demás. Pues bien, ¿saben cómo se llamaban?, las Harpías. Y compárese su imagen con la impuesta por Apolo y sus secuaces, haciéndolas figurar como horrendas, pestilentes..., siniestras, y aquí seguimos todos sin que nadie se atreva a rechistar.

Veamos el proceso, que es el mismo que el proceso de la emancipación del rey sagrado escapan-do del sacrificio -ya no tan voluntario- para erigirse en monarca-caudillo hereditario en un nuevo contexto jerarquizado y urbano.

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(28) La noche de bodas de Zeus y de Hera duró 300 años, dice el mito y, en efecto, no sabemos nada de lo que ocurrió en Grecia durante ese tiempo (años 1.100/800) de crisis social por el cambio de valores, que es el marco de los mitos griegos.
(29) Apolodoro en Los Argonautas relata una hazaña digna de ser contada por la mitología: la traída a Grecia desde el mar Negro (¿donde estaba el granero?) alrededor del 1.225, por Jasón y Medea, del vellocino de oro, que no sería sino la piel del carnero-Zeus que les permitiría controlar las lluvias, predecirlas y por tanto conjurarlas, i.e.: "hacer llover".
(30) Día-Zíos-Zeus-Dios (luz) es el dios del rayo, porque el rayo es la luz de la lluvia, pero su aceptación vendrá dada realmente como dios de la lluvia. Al producirse en el Mediterráneo las lluvias en noviembre, tradicional mes de la muerte (de la naturaleza) por comenzar el invierno, paradójicamente noviembre será el mes de Zeus. El término "dios" inicia ya la andadura religiosa.
(31) Si la "razón" está bien representada por Palas Atenea, hay quien califica a esta diosa de "marimacho travestido", vide López-G-, J.J., Los Dioses Bajan del Olimpo (Historia de la Humanidad a través de los Mitos Griegos), edics. C.A.L. (1994), vol.II, pág.729.

2.1. Del sacrificio a la ciencia, de la tenebrosa muerte a la luz de la vida, del triángulo fecundo a los abonos químicos, nadie pone en duda los progresos del imperio de la lógica y de la abolición del sacrificio que, perdida la razón de sus orígenes, había derivado en el "asesinato" colectivo anual del fármakos ("chivo expiatorio", en principio el más excelso, por seguir una desconocida tradición, y al final el criminal de turno o el más feo, como llegó realmente a ocurrir, pasando por el "asesinato sacrificial" sin sentido de niños y mujeres).

Retomemos, sin embargo, el mito del "eterno retorno" en el punto en que la muerte es origen de la vida. La guadaña que blande la Muerte no sirve para segar vidas (¿una hoz para matar?) sino para recoger pingües cosechas. En esta perspectiva resulta indudable la bondad del sacrificio voluntario si la muerte del "mejor", el rey sagrado -el más joven, el más fuerte, el más vivo-, da vida al colectivo. No otro nos parece el origen del totem (representación del colectivo) cuyo ágape anual es la comida (teo-fagia) del ancestro(32), de cuyo espíritu y fuerza se impregna la tribu(33).

Pues bien, si una cultura es tanto más "civilizada" cuanto más se sacrifica una generación en favor de la siguiente, ¿cuándo fue el ser humano más civilizado que cuando voluntariamente se competía por morir, por ser sacrificado, en beneficio de su grupo? Porque eso y no otra cosa eran los sacrificios cruentos, a cuyos espectadores había que controlar para que no se emascularan también ellos -tal era su entusiasmo- y arrojaran sus genitales a los surcos como harían con los del "mejor", una vez sacrificado.

2.2. La tumba-pirámide emergió del subsuelo. En la evolución que llevó del tholo al templo (pasando por el intermedio del palacio-observatorio astronómico con altar sacrificial y cámara mortuoria) comenzamos por aligerar la tumba del lastre de la tierra, dicho sea tanto en términos físicos como en sentido figurado. Ahora bastaba con echar un poco de polvo de tierra sobre el muerto para conseguir así el beneficio de la inhumación, como hizo Antígona sobre el cadáver de su hermano Polinices a las puerta de Tebas, siendo por ello luego condenada. El polvo que se echa sobre las cabezas de los fieles el miércoles de ceniza recuerda su origen y el mito del eterno retorno. "Sit tibi terra levis" no debe ya traducirse textualmente como que "te sea leve la tierra (encima)", o que no te sea gravoso el haber muerto, sino más bien que basta un simple puñado de polvo para cumplir con este ritual de inhumación, de morir para poder renacer, cambio de status.

A medida que emergía del subsuelo, y cumpliendo su función de vaticinio(34), el dolmen-tumba se orientó hacia puntos cardinales para medir los solsticios, deviniendo después en palacio del rey sagrado con altar sacrificial para llegar luego a templo, del que los dioses olímpicos desterrarían los sacrificios (que ya no eran humanos, sino de animales, ya no totémicos) al exterior del santuario, y que luego las religiones los recuperarían reinstalando los altares dentro de los templos(35).

Pero la nueva cultura se asienta sobre viejas tradiciones, por más que se quieran ocultar y degradar. Así, reinstaurada la institución de la Olimpiada cuatrienal, quizá se desconozca que en su origen las Olimpiadas eran juegos agonales (funerarios), en loor del fallecido, como celebración del fin de su ciclo vital, con una aproximación natural a la muerte propia de los tiempos ancestrales.

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(32) Aunque Freud se atreve a más en su osada explicación de la expiación de la culpa mediante el ágape o comida colectiva del "padre" cuyo espíritu no es sino la proyección objetiva del remordimiento consiguiente al complejo de Edipo y de la ambivalencia afectiva (amor-odio) con el muerto.
(33) "Los dioses no se contentan con imponer a los hombres la carga de la culpa, los dioses quieren más: exigen la consciencia de la culpa, y ésta sólo se alcanza a través del sacrificio", afirma Calasso, R., en Las Bodas de Cadmo y Harmonía, edics. Anagrama (1990), pág.283.
(34) Antes de realizar los augurios por el vuelo de las aves o mediante el estudio de los hígados del animal sacrificado (el hígado para el griego era la sede del espíritu), se consultaban los restos del rey sagrado, su cordón umbilical, o genitales, o su cabeza en la Tracia, como se hacía con Orfeo.
(35) Cuando en el siglo IX los nobles (aristoi) compartieron el poder, usaron también ellos de tumbas como héroes protectores. La aversión a la muerte, propia de la cultura patriarcal, forzó la prohibición de enterrar a nadie en la acrópolis, penándose los lujos funerarios y creando cementerios extramuros. La muerte quedó así declarada fuera de la ley (de la ciudad).

2.3. Y pasamos de la magia a la razón, aunque menos de lo que se debiera y se pregona. La relación ya no será de asociaciones sino de causa-efecto. Previo un curioso proceso teriomórfico:

La dependencia de la caza mayor -que conseguimos ayudados por la magia- hizo derivar al totem de árbol, o monte o piedra o nube, a figura de animal (teriomorfismo)(36) y el ritual pasó a ser una función de los chamanes (origen de las máscaras), cuya cabeza del animal totémico perdurará en Egipto, más reacio a los cambios, mientras en Grecia progresará a la inversa, con cabeza humana y cuerpo de animal, en un proceso de antropo-morfismo que dará a los dioses olímpicos su figura humana(37). Y así la magia para la caza fue asumida como función por el varón.

El animal sacrificando que encarnaba el ancestro(38) sería el de más vida, distinguido de los demás por una corona que lo marcaba como tabuado (sagrado), con especial cuidado de que no se hiciera ningún daño hasta el momento anual del sacrificio, ya que cualquier mal que le aconteciera repercutiría en toda la tribu(39). Con la razón, sin embargo, caerán las máscaras. Caigan:

2.4. Del rito a la religión, de los ritos mágicos a la liturgia religiosa. Dios ha sido creado por el hombre a su imagen y semejanza. El invento de dios es fruto de un proceso que comienza con la objetivación del espíritu del muerto (por el remordimiento de los que le sobreviven)(40), encarnación del mismo en el totem de la tribu, asimilación totémica del rey sagrado que, al morir, queda inmortalizado como héroe (protector), y luego divinizado como inmortal benefactor.

Sólo quedaba elevarlo a Dios único, creador y redentor (del complejo de culpa, del pecado original). Por otro lado, el desarrollo del tholo a templo, el cual con la religión recobraría su lúgubre aspecto original funerario, con altares donde de nuevo se realizarían sacrificios cruentos (por más que de carácter virtual), había abierto sus puertas a unos nuevos inquilinos, la casta sacerdotal, que anatematizaría desde sus púlpitos a quienes no se humillaran sumisos ante su dogma y su moral. Sólo quedaba acomodarse con la clase dominante para, mediante el terrorismo de conciencia y una estructura policial centralizada, reprimir la fuerza del trabajo por mor, eso sí, del interés general... Y a mayor gloria de Dios se cometerían los crímenes más horrendos en la historia de la humanidad, desde la Inquisición a las guerras santas, pasando por la castración (fisiológica y mental) de sus creyentes, como premio a su fidelidad. Es así como el concepto de dios cobrará toda su fuerza cuando se haga religioso con el monoteísmo, con el cual coherentemente se fundirá/confundirá.

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(36) Toro (realmente vaca, pero utilizaremos el nuevo lenguaje patriarcal) en Creta o en Argos (Io), león en Micenas o Tebas, caballo en Tesalia, jabalí en Erimanto o Calidón, pulpo en Misia, sepia en la costa de Yolcos, cerdo en Eleusis y Egipto... Si Zeus copula con Leda en figura de ánsar es porque el totem de Esparta es el ánsar y tendrá que "disfrazarse" de toro si quiere montar a la Vaca Europa desde Fenicia a Creta. Minos tiene que ser tauro en Creta si quiere copular con Pasífae, que se introduce en un artificio de madera con figura de vaca. Hera tiene mirada de ternera.
(37) Leach, E., en Aspectos antropológs.del lenguaje: categorías animales e injuria verbal (1972), LECTURAS..., pág.281 expone su extrañeza por vocablos para animales distintos según estén vivos o muertos ("sacrificados", este término podría haberle orientado)-, cuya admirable intuición le habría permitido avanzar más en su investigación sobre palabras de animales como términos vejatorios o tabuados, si hubiera tenido en cuenta consideraciones totémicas sobre el teriomorfismo.
(38) No debería, pues, haberse extrañado Lévy-Bruhl, L., en su Mitología primitiva (australianos y papúes), edics.Península (1978), pág.64. cuando constata que "en los mitos los hombres y los animales aparecen en pie de igualdad". Lo están. Y más cuando del ágape totémico se pasó a la totemización del animal cazado (para ser comido).
(39) El rey sagrado era también coronado, para tabuarle y distinguirle como el mejor que ha de ser sacrificado. Posteriormente los atletas serán coronados, los mejores, aunque ya no es necesario que mueran por los demás. Cristo es coronado antes de morir por salvar, no a su tribu sino al mundo entero, y todavía los reyes -en nuestra etapa racional- se cubren con la corona sin quizás conocer su significado como "el mejor que ha de ser sacrificado" (por el bien de su comunidad).
(40) La hipótesis de Freud sobre el remordimiento de los familiares del fallecido (no digamos ya del encargado de sacrificarlo) como origen del espíritu (que una vez proyectado, objetivado, con "vida" propia, fuera de nosotros y de nuestro alcance, en principio siempre es "malo", pues se quiere vengar de que no lo hayamos querido suficientemente en vida, y que luego derivará en alma y hasta en Dios-Protector) lo confirman las argucias de los que le sobreviven: vistiendo de luto-negro para no ser vistos por el espíritu vengador del muerto, encerrándose en casa durante cuarenta días para escapar de su vista de nuevo, llorándole a lágrima viva, o condenando como culpable al cuchillo (de perdernal, obsidiana, el cuchillo sacrificial de siempre, nunca el de hierro dorio) como hacían los atenienses en sus fiestas las Bufonias.

Conviene discutir ciertos conceptos. Asi, por ejemplo, el de "religión politeísta" que no cabe, por incoherente, por contradicción en los propios términos, ya que el poli-teísmo es mágico (lo contrario de lo religioso, el grito de ¡non serviam! fue el origen de la magia), mientras que con el monoteísmo sí llegó la religión(41). Lo que quiere decir que no hay religiones fuera del monoteísmo. Que "religión monoteísta" es una redundancia, porque religión y monoteísmo son lo mismo. Que toda religión es monoteísta. Que el poli-teísmo nunca ha sido religión.

Los católicos, vga., practican cultos religosos que en realidad son prácticas mágicas (transportan imágenes para hacer llover, rezan para que ocurran cosas..., que encajan en el marco de una "religión" femenina y como tal poli-teísta(42), pues no adoran un concepto abstracto como es propio del monoteísmo sino innúmeros iconos concretos entre los que sobresalen muy por encima los de imagen femenina), sin importarles que la magia practicada en la época actual, racional, ya no es magia sino superstición.

No es admisible, pues, que la gran mayoría insista en la necesidad del sentimiento religioso por el ser humano desde sus orígenes. No, jamás lo ha sentido. La religión es una superestructura mental impuesta por las metrópolis a sus territorios conquistados a fin de derrocar sus dioses nativos y así poder integrarlos por subordinación, utilizándose luego por la clase dirigente para obligar al campesino o "ciudadano" a la sumisión al poder jerarquizado. Y todo esto ocurrió recientemente, allá por el año 1.364 a.d.n.e. con el egipcio dios Sol de Akenatón(43). Menos de aquel 2% del tiempo que llevamos desarrollándonos como humanos, en una evolución cultural más que biológica.

La religión no nos viene de los griegos sino a pesar de los griegos. Los dioses olímpicos, ya antropomorfos(44), son todavía meros valores protectores que aglutinan a los ciudadanos en torno a su ciudad, no dioses religiosos como erróneamente de nuevo se les quiere calificar, pues en Grecia no hay dogmas ni casta sacerdotal: al difunto le celebra las exequias el amigo o pariente más cercano, a Patroclo su amigo Aquiles, a éste su hijo Neoptólemo. Cuando después de la humanización de los dioses por Homero en La Ilíada se les falte el respeto que ya no merecen en una sociedad racional, aprovechando los saldos y rebajas los nobles emularán al antiguo rey sagrado erigiéndose sus tumbas y en héroes protectores de su estirpe.

Usurpado el poder sobre la magia (por la caza y el tallado de las armas) y sobre el vaticinio (el calendario), el varón se aprestará a gobernar como monarca. A tal fin, se casará con su hija o con su hermana, para poder sucederse a sí mismo dentro de la legalidad(45). Inventará el sacrificio de los niños (por más vitalidad?), de extranjeros (pretendiendo acrecarse a los orígenes?), en efigie (sigue viegente la magia), y por fin de animales desligados de su origen totémico ancestral, llevándose a la tumba consigo a su mujer, sus esclavos y caballos, y otras pertenencias personales para acompañarle en su viaje (o quizás para que su espíritu nos deje en paz).

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(41) El trabajo de E.Schwimmer sobre la religión y la cultura, al igual que muchas otras publicaciones sobre el tema, se pierde un tanto a veces al no distinguir, como debiera, entre ritos mágicos por un lado y por el otro la religión (siempre monoteísta), véase Schwimmer, E, Religión y cultura. El mito y sus conexiones (1982), LECTURAS...,págs 577 y ss.Vide supra nota (19)
(42) Pocas culturas han usurpado creencias, mitos, rituales y tradiciones con menos pudor que lo ha hecho la religión católica con las tradiciones paganas, ganándose con ello el apoyo popular: desde las fechas de sus fiestas y romerías hasta el ágape totémico eucarístico, por no citar más, pues poco le quedaría de aportación original. De ahí su éxito proselitista, asumiendo tradiciones y ritos paganos que en nuestra cultura racional resultan penosas por supersticiosas.
(43) "Las tribus igualitarias no necesitan de un Dios supremo, el cual sin embargo resulta inevitable en las organizaciones sociales con un fuerte poder centralizado", es Schwimmer, E. quien lo dice (op.cit. pág.604) y en esto lo aplaudimos.
(44) El dios antropomorfo del Olimpo conserva su pedigree como animal: Zeus/águila, Hera/pavo real, Apolo/delfín, Palas Atenea/lechuza, Posidón/caballo, Deméter/cerda (antes espiga), Dióniso/leopardo, Artemisa/cierva (caza), Cronos/cuervo (animal oracular, Cronos habita en el horizonte donde medimos los solsticios para poder predecir la llegada de la siembra y las cosechas)...
(45) La "institución" de yacer con su hija (heredera, siempre ella la heredera) que utilizó el rey Atreo para "sustituirse" en el trono a sí mismo (primeros balbuceos eficaces del rey sagrado para burlar su sacrificio y el final anual de su reinado), ya antes lo había inventado Cíniras con su hija Esmirna en Chipre. Hasta el mismo "Zeus se desposa con una retahila de diosas para absorber sus poderes especiales", véase Kirk,G., El Mito, edics.Paidos (1985), pág.188. El faraón en Egipto para serlo tenía que casarse con su hermana, pues sólo podía ser faraón como consorte.

2.5. Del calendario lunar al solar. El dolmen-vagina, con la cámara-útero en el fondo de la tumba, proclama su función de calendario (vaticinio) al orientarse hacia puntos cardinales que permitan medir los solsticios(46), deviniendo después, con el año solar dorio, en tumbas suntuarias y monumentales, pirámides o mausoleos que retienen su función de observatorios astronómicos.

El calendario solar es más preciso. El número 12 sustituye al 50. El mes 13 lunar sobrante será declarado nefasto y todavía ese número se evita como la peste. El Sol dorio se impone y da nombre a los héroes solares que tardarán varios siglos en domeñar la cultura secular matrilineal: de Perseo a Teseo, pasando por Jasón, Belerofonte, Aquiles, Agamenón, Meleagro, Cadmo, Edipo, Menelao, con Héracles a la cabeza... y Odiseo, sobre todo Odiseo, que eleva el engaño a paradigma. A las múltiples teorías sobre el "campo de los mitos" (familia de los dioses, naturaleza/cul-tura, emigraciones, cambios de status...) cabe añadir una más: el contenido de los mitos es el relato de los reyes solares que forzaron el paso de la cultura matriarcal a patriarcal y el tiempo en que se enmarcan es el de la propia transición.

2.6. De la tribu a la ciudad. La ciudad sustituye la relación consanguínea por la territorial, demos significa circunscrip-ción territorial. La ley de la ciudad es pública, y escrita, obliga a todos y sustituye a los mitos en su papel de regular, pero no será hasta en Roma, donde Marte, dios de la guerra, revestido de ingeniero y de abogado, cobre una prestancia que en Grecia no tuvo jamás.

La presión demográfica, debida a varias causas y, entre ellas, la ciudad, obliga a fundar colonias (graneros) en el extranjero. Las colonias, o nuevos territorios conquistados por la fuerza, no deben segregarse de las metró-polis, para lo cual se impondrá el dios de la ciudad-madre (uno sólo, el principal, no conviene dar lugar a otros dioses distintos) en sustitución de los dioses (valores) nativos. El tráfico marítimo consiguiente da lugar al comercio que, remedando al extranjero exógamo que compite por la corona en la tribu que lo acoge, será realizado por los "extranjeros"(47).

Si hubiera que resumir la esencia de la ciudad en un solo término, se diría que es el anonimato (fuera nombres). Y anónimas serán las sociedades en las que se concentre el capital. El anonimato es un espejismo para una soñada libertad. En la Ciudad se experimenta lo que luego será Estado.

T.C.Lewellen expone cinco teorías que explican el origen del estado(48), olvidando la primera y principal. Según este autor unos lo basan en la guerra, otros en la propiedad privada, otros en las obras públicas (hidráulicas), otros en la presión demográfica y otros en la necesidad de una fuerza burocrática centralizada para defender las clases estratificadas en su explotación de la fuerza laboral, omitiendo, repetimos, el motivo principal, algo previo sin lo cual las demás razones no podrían haberse impuesto, a saber, según Bachofen (1.861): que "el Estado se basa en la superación del derecho maternal"(49).

Y así fue cómo el varón, que ya venía ejerciendo como caudillo de un ejército profesional, o como chamán de los rituales mágicos (en principio por la caza cuyas armas fabricaba) y de la medición de los solsticios, se irrogará el atributo de todas las funciones político-económico-sociales, el gobierno, las leyes, el vaticinio, el arte, la medicina, el deporte, la escritura, el comercio..., arrinconando a las mujeres en labores funerarias y domésticas. Es el semen del varón el que procrea, el útero de la mujer es un simple depósito, es Apolo quien lo dice(50). En un intento de usurparle a la mujer hasta la maternidad, Zeus engendra a Atenea en su cerebro y a Dióniso en su muslo. El misógino Apolo cobra protagonismo como ideólogo censor del nuevo régimen.

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(46) El mismo Atreo, padre de Agamenón, prevalece sobre Tiestes como rey de Micenas, no por la fuerza o la astucia que le sobraban sino por sus conocimientos astronómicos.
(47) Polanyi, K., El sistema económico como proceso institucionaliza-do (1957), LECTURAS..., pág.401.
(48) Lewellen, T.C., Evolución del Estado (1983), en LECTURAS..., págs.522/530.
(49) Bachofen, J., El Matriarcado, edics.Akal (1861/1987), pág.158.
(50) Esquilo, La Orestíada (III, Las Eúmenides), edics.B, Grupo Z (1988), pág.295.

2.7. Pero si todo ello pudo dar al traste con el sistema matrilineal, fue gracias a que pudo apalancarse en un punto de apoyo que desbancó a la mujer de su poder natural en la sociedad: el matrimonio, más eficaz de lo que su propio inventor pudo imaginar. Nos centraremos en un punto neurálgico, el destierro de la novia a la tierra del varón, donde sus mitos y rituales no la protegían.

Si sabrán los mitos explicar lo que nos dicen, que para que los dorios pudieran colonizar las tierras de los pelasgos, la solución fue "sacarlos de su tierra": los nativos resultaban ser gi-gantes (Gea-ginos: engendrados de la tierra, o sea nativos) en su territorio, pero no fuera de él. Así pues, a los jonios los desplazaron al otro lado del mar Egeo. Cuando los gigantes se rebelaron contra el dorio Zeus, hubo que matarlos cogiéndolos del cuello sin que tocaran el suelo, desplazándolos después en vilo fuera de sus tierras, pues si volvían a tocar "su suelo", renacían. El trabajo de Héracles con el león de Nemea lo ratifica: el héroe solar dorio por excelencia tuvo que matar al león manteniéndolo en vilo, pues si tocaba con sus patas el suelo, no moría. ¿Puede contarse mejor?

Pues bien, cuando el mito griego quiere dejar constancia del momento relevante en la institución del matrimonio, nos lo cuenta con las pinturas en los vasos o con la historia de Penélope y Ulises. Fue Odiseo el primero que, en los mitos, exige a su pareja que abandone su territorio espartano familiar. En cuanto a las pinturas en cerámica, F.Lisarrague describe magníficamente la salida de la novia, arrancada de su propio territorio (familia) para exiliarse (procesión nocturna en la que la madre de la novia porta antorcha) a una tierra extraña, como tema frecuente de decoración(51).

Dos inmediatos corolarios (sobre el matrimonio de naturaleza genuinamente patrimonial):

-1: si a los hijos la madres les pusieron nombres, los padres les pusieron apellidos. Y por si queda duda, el primer apellido será el nombre del padre, en cuanto que "hijo de: -vich", entre los ortodoxos, "Ben" entre los musulmanes, "Mac" en los irlandeses y escoceses, "-ez" para nosotros...;

-2: la dinastía, la herencia patrimonial y de status, el linaje. Es la filiación patrilineal la que ahora se impone, una vez que el padre de su hijo sabe que lo es, o así lo reconoce, asegurando(?!) la filiación consanguínea en la herencia de sus "padres", causa y efecto de la propiedad privada.

(Fortes insiste en la inestabilidad de los linajes(52) -contra la estabilidad, podría añadirse, de la tribu durante más de dos millones de años-, tanto a nivel de la familia como del grupo social. El ingenioso trabajo de Lèvi-Strauss sobre la familia, en el que expone que la institución del matrimonio entre "primos cruzados", y no "primos paralelos", demuestra la presión de la gran familia social sobre la familia nuclear para que ésta, al constituirse como unidad económica de producción, en cada generación tenga que salir de su propia familia, asegurando con ello la superviviencia tanto de la gran familia social como de la propia unidad familiar(53), no explica el origen de la institución del matrimonio, sino que lo da por supuesto, pues parte de él)

Nadie puede negar los benéficos efectos del cambio de cultura, desde la abolición de sacrificios hasta el descubrimiento del ADN molecular. Pero no se debió renegar de valores ancestrales que nos habrían podido preservar de otros efectos, no menos innegables, de la nueva cultura patriarcal como son la neurastenia, la soledad(54), la desigualdad económica y social, el despotismo de un Estado religioso (terrorismo de conciencia) y opresor, la violencia gratuita y tantos otros más(55).

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(51) Lisarrague, F., Historia de las Mujeres (tomo I: La Antigüedad), edics.Altea/Taurus/Alfa-guara (1991), págs.187/200.
(52) Fortes, M., La estructura de los grupos de filiación unilineal (1953), LECTURAS..., pág.320.
(53) Lèvi-Strauss, C., La Familia (1956), en LECTURAS..., pág.317.
(54) Sobre la ampliación de las relaciones de la pareja monogámica hacia "redes" más extensas de amigos y familiares (¿nostalgia de la tribu?), v. Bott, Elis., Familia urbana, roles conyugales y redes sociales (1955), en LECTU-RAS..., pág.343.
(55) Los navajos se asombran con razón de la soledad de los enfermos en los hospitales blancos, sobre todo si son niños sin sus padres, v. Bergm-an, R., Una escuela de curande-ros (1963), en LECTURAS..., págs.687 y ss.

El valor del dinero es tal que se convierte en patrón de la moral y hasta personajes como Santa Claus comercian con "ser buenos", véase Wolf, E.R., Santa Claus: notas de una representación colectiva (1964), en LECTU-RAS..., pág.671.

La domesticación de la mujer "doméstica" es inducida en las mentes femeninas desde su más tierna infancia, véase Barry, R./B-acon, M./Child, I, Una revisión transcultural de algunas diferen-cias de sexo en la socialización (1957), págs.675/686.

Ellos se hicieron zorros, a ellas las volvieron gallinas(56) ¡vae victis! y los metieron juntos en el mismo gallinero, el matrimonio(57), con los consabidos ginocidios. Y no es que maten por violentos, sino que el propio sistema de la familia monogámica provoca la violencia(58), que se proyecta luego a la sociedad en general(59). En el colmo del ensañamiento, si la cárcel del matrimonio fue un tormento, peor aún fue conseguir que la tortura fuera ansiosamente deseada por la víctima.

Como aventura Lèvi-Strauss en su trabajo Raza e Historia(60), la cultura se desarrolla por dialéctica con otras culturas. Ahora que parece que llegamos a la "aldea global", tendremos que inventar dialécticas culturales que estimulen a la nuestra desde dentro, ¿y qué mejor dialéctica que la de sexos? Fecunda, al menos, será. El varón en el poder y religioso nos ha hecho criminales en la distribución de la riqueza y en la conservación de la naturaleza (¡oh, madre Gaia Tierra!), neurasténicos, solitarios, paranoicos, y si bien puede argüirse que estos males en todo caso habrían acontecido, no puede negarse que se han dado en la cultura patriarcal y que no lo hemos sabido evitar ni remediar.

Antropólogas como Kaberry, Sacks, Sanday, Mathews, Sexton, Leavitt, Kaberry, Weimer... han marcado ya la derrota de una nueva singladura(61). ¡"Antropólogas de todo el mundo, uníos!", que la labor que nos espera es ardua pero gratificante. Sólo ellos, los antropólogos pusilánimes, pueden plantearse la duda sobre si deben o no tomar partido, comprometerse con la sociedad. Entre nosotras no caben titubeos. Sólo proponemos en una sociedad laica(62) y, abolida la institución del matrimonio monogámico -se desmorona solo, se está pudriendo ya-, que la mujer, para empezar, se haga cargo de dos cosas solamente: de las crías y del poder. Las tareas más excelsas, el arte y la ciencia, ya las compartire-mos. Por ahora, jueguen ellos con ellas, que el tiempo que les sobre se lo permitirá.

Y apoyamos a Peacock cuando dice que nuestro campo de estudio más que la ciencia es el arte(63) al tiempo que propugnamos, en la nueva etapa menos "paternal" a cuyo advenimiento hemos de contribuir, que el mito sea reconocido como fuente fidedigna de la ciencia de la Antropología. Amén.

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(56) Las que se muestren apasionadas o rebeldes sufrirán castigos ejemplares. Como los que sufrieron Alcíone, Alope, Antíope, Apemósine, Filónome, Hactiona, Harpálice, Leucótoe, Melanipa, Meli-sa, Metope, Peribea, Perimela, Psámate..., por no hablar de Calírroe, Evadne o Laodamía. Los motivos y tipos de castigos pueden verse en López-G, J.J., op.cit., vol.II, pág.756, 745 y ss.: Qué se hizo de Medea, Clitemnestra..., a quienes no les tembló el pulso cuando tuvieron que sacrificar a sus maridos o parientes ("traicionar", en la versión apolínea patriarcal corregida de los mitos, como en los casos de Fedra, Hipodamía o Ariadna) y tantas otras: Alcmena, las amazonas, Antígona, Antíope, las bacantes, Casandra, Clímene, Cloris, Erífile, Filomela, Helena, Ifigenia, Ifimedia, Ino, Io, Ismena, Leda, Mera, Pasífae, Polixena, Procne, Procris, Tiro, Yocasta...
(57) ¿Cómo entonces puede nadie extrañarse de que la violencia intrafamiliar, de la cual hace gala el varón, se traduzca en que un 90% de las agresiones mortales intra-familiares son llevadas a cabo por el hombre contra la mujer? (mientras que la mujer sólo le agrede a él en el otro 10%, y en la mayoría de estas ocasiones ella actúa por reacción ante el terror). ¡Más del 50% de los asesinatos en nuestra sociedad son perpretados contra parientes de primer grado!
(58) Straus, M., Morfogénesis societal y violencia intrafami-liar..., LECTURAS..., págs. 713 y sigs. Una extraña vuelta a la matrifocalidad, con motivo de las ayudas AFDC en USA a las madres solteras, en las bolsas urbanas y principalmente negras de pobreza, puede verse en M.Harris, op.c., pág.466.
(59) No es de extrañar que ya se hable no sólo de la psicopatía de los individuos sino también ¡de la psicopatía de las culturas!, culturas anormales, véase Draguns, J., Problemática de la definición y comparación de la conduc-ta anormal entre culturas, en LECTURAS..., págs.697 y ss.
(60) Lèvi-Strauss, C., Raza e Historia, op.cit., pág.115.
(61) Denunciando, por ejemplo, Annette Weiner, que los tobriandreses observados por Malinowsky no sólo guardaban parte de la cosecha de ñames para los maridos de las hermanas, sino que -y esto lo silenció Malinowski, a pesar de saberlo- el regalo era recíproco y se le daba a la esposa y no al hermano de la esposa, vide Harris, M., op.c., pág.591.
(62) Sinha, S., La religion en una sociedad opulenta (1966), en LECTURAS..., págs.613/634.
(63) Peacock, J.L., Método (1986), en LECTURAS..., pág.189.

 

BIBLIOGRAFÍA REFERENCIADA

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UNA MIRADA PROVOCATIVA Y FEMENINA A LA MITO-LOGÍA

COMO FUENTE EN LA CIENCIA DE LA ANTRO-POLOGÍA

Introducción

 

MATRIARCADO 1. 2. PATRIARCADO

el ausente varón cazador 1 del sacrificio a la ciencia

relación cópula/parto desconocida 2 del tholo al templo (astronómico)

poner nombres a las cosas 3 de la magia a la razón lógica

la exogamia (el extranjero) 4 de los ritos a la religión

calendario lunar 5 calendario solar

la medicina homeopática (la serpiente) 6 del mito de la tribu a la ley de la ciudad

el eterno retorno 7 el eficaz matrimonio

Corolarios

 

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